¿Qué será lo que quiere el negro?


Por: Fernando Viaña.

Así como en el famosísimo merengue El africano todos los que lo escuchamos alguna vez sabemos exactamente qué es lo que quiere el negro cuando destapa a la jovencita, en la política nacional todos los que tenemos ojos y oídos para reconocer los pliegues y repliegues del alma nacional, sabemos sin duda alguna qué es lo que quieren Marco Arana y los ocho o nueve desprolijos que lo acompañan en el Congreso, pero no tenemos la menor idea de las intenciones a corto plazo de sus aliados estratégicos.

Como saber, por ejemplo, qué es lo que quiere, qué es lo que desea y a qué aspira el señor Gino Costa Santolalla cuando acabe su función de congresista y tenga que ganarse la vida en el sector privado. ¿Tiene el ex ministro toledista, ex funcionario municipal, ex asesor en seguridad pública y autor de investigaciones que firmó, pero que jamás realizó, una idea cabal de qué va a hacer con su vida en la eventualidad de que un militante de la ultraderecha cristiana llegue al poder? O, peor aún, ¿se imagina cómo va a salvar el cuello si un agitador de la ultra izquierda llega con los votos del pueblo a la casona de la Plaza Mayor?

Ese señor de blazer azul, camisa celeste y bufanda a tono, look repetido hasta el hartazgo para que los electores que jamás volverán a votar por él se acuerden de su apariencia entre casual e intelectual, cree que sus esfuerzos por aniquilar a la derecha mestiza, popular y emprendedora serán justipreciados por un eventual gobierno caviarón y sinvergüenzón. Nunca, señor Costa, jamás habrá en el Perú un régimen donde usted, el señor Diego García Sayán y el señor José Carlos Ugaz sean las cabezas visibles. Jamás el pueblo mestizo y trabajador votará por semejante plancha presidencial. Para que usted y esos señoritos se entronicen tendrían que aparecer un nuevo Toledo o un nuevo Humala. O, en su defecto, un PPK más parecido al Gringo Carlos que a los gringos Muñoz o Forsyth.

¿Y tienen idea de qué quiere el “negro” la dama y el caballero que manejan todos los diarios de mayor o menor lectoría del país? ¿Saben, por ventura, que una vez que caiga la noche oscura sobre el último día de gobierno de Martín Vizcarra no habrá un centímetro cuadrado de publicidad impresa ni un solo minuto de publicidad televisiva pagados por el gobierno del estado? Gobierno del estado al que esa dama y ese caballero rinden diaria pleitesía persiguiendo a sus rivales políticos en cacerías tan viles como criminales.

¿Y saben qué quiere ese “negro” refundido todavía en un templo de culto multitudinario o en una celda de un penal militar? Viendo cómo se comportan desde que los fiscales del mal llamado equipo especial iniciaron la temporada de caza de los opositores, creo que los magistrados de rango supremo que callan ante la persecución política o la niegan en forma realmente desconcertante no saben ni tienen idea de lo que quiere ese negro de ficción. No tienen idea de a dónde están llevando al país y a sus instituciones. No tiene idea de qué puede suceder si la ultra izquierda toma el poder en el Perú.
Lo único que me reconforta es que antes que un comisario político ordene mi detención, voy a ver cómo meten a la cárcel al hombre del blazer azul, a la dama y el caballero, a los desubicados del mal llamado equipo especial y a los supremos que nunca merecieron llegar tan arriba.

Y entonces todos sentirán lo que quiere el negro.

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