Mitigación

Por: Joaquín Verduguillo

Como quien no quiere la cosa, un gerente de la Municipalidad de Miraflores que hasta unas pocas semanas era gerente de la Municipalidad de Lima, como varios de sus correligionarios, ha anunciado que las decenas de cambistas que laboran en las calles del distrito se quedarán sin trabajo porque así lo ha decidido el concejo municipal. ¿Sabrá el alcalde de la autoproclamada Ciudad Heroica que de la chamba de los cambistas callejeros dependen la alimentación y la salud de sus familias? ¿Sabrá el alcalde Luis Molina, quien es el único burgomaestre de Solidaridad Nacional en la capital únicamente porque Acción Popular no presentó candidato en ese distrito, el cual hubiera ingresado por el voto de arrastre característico de los distritos de clase media; sabrá Molina, repito, que esos cambistas no podrán conseguir locales baratos en la carísima Miraflores para poner sus casas de cambio?

Nada nuevo bajo el sol
Premunido de un corazón palpitante más propio de un pastor evangélico que de un alcalde de un distrito súper complicado, el ex arquero aliancista George Forsyth ha iniciado sendas guerras contra todas las bandas delincuenciales ancladas en Gamarra. Ignorando principios básicos de ese tipo de guerras, uno de los cuales es pelear una batalla a la vez, Forsyth ha encargado el puesto de mariscal de campo a una señora que puede ser muy entusiasta pero no sabe exactamente con quiénes se ha metido. Basta leer un poco o ver unas cuantas ficciones televisivas para saber que en todas las zonas de ese tipo en Nueva York, Toronto, Moscú, Berlín o Tokio las mafias tienen lotizados los barrios, y en muchos casos ni las fuerzas especiales de la Policía chocan con los maleantes. El mundo es así, señor Forsyth, no fuerce las cosas. Poco a poco, señor.

Kukín
Ayer, luego de 44 años de sueños y de pesadillas, Carlos Flores, el fabuloso Kukín Flores, inició el viaje sin retorno. Apenas conocida su muerte, decenas de improvisados filósofos culparon a Kukín del sinnúmero de desgracias que afrontó en sus cuatro décadas y media de vida. Unos lo compararon con Claudio Pizarro, al cual todos esos filósofos detestan por ser un triunfador en la difícil liga alemana. Más que detestar, el verbo que define a esos patitas que nunca han sido nada es envidiar. Ellos envidian a Pizarro, pero usan sus triunfos para lanzarlos como piedras contra un chico que nació en un hogar pobre y disfuncional y que nunca tuvo unos padres que lo guiaran. Que no tuvo amigos sino vividores. Descansa en paz, Kukín.

Cálmese, señor Vizcarra
Mientras sus propios correligionarios dicen que Martín Vizcarra podía disponer de los fondos de la campaña electoral, el vicepresidente que se transformó en presidente porque el titular del puesto renunció al ser acorralado por las múltiples acusaciones de corrupción, aprovecha cada una de sus presentaciones públicas para decir que él es el abanderado de la lucha contra la corrupción. Como es lo único que dice día tras día, no habrá ninguna sorpresa cuando el próximo 15 de marzo nos enteremos que ha perdido 5 puntos más en las encuestas. Aunque al día siguiente, el Señor Ibope ensaye unas explicaciones sumamente curiosas. ¡Qué rico tipo!

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