Los «influencers» no son tan modernos: ya existían en el siglo XIX y se llamaban así

La repetimos hasta la saciedad: «influencer», esa voz inglesa que ya forma parte de nuestro vocabulario. Incluso se ha debatido en la Real Academia Española (RAE) la posiblidad de que entre en el Diccionario, aunque por ahora se ha postergado la decisión.

Especialmente en el mundo de la mercadotecnia y las redes sociales, se usa la palabra «influencer» para aludir a esa persona con conocimiento, prestigio y presencia en determinados ámbitos en los que sus opiniones pueden influir en el comportamiento de otras muchas personas.

Parece algo muy novedoso, pero ahora la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) ha revelado que ya en el siglo XIX existía una forma de referirse a estas personas. Se trata de «influente», una alternativa válida en español al término inglés «influencer».

La voz española «influente» figura en el Diccionario desde 1803 y fue la forma preferida, frente a «influyente», hasta la edición de 1925.

Ambos términos significan «que influye» o «que goza de mucha influencia», lo que coincide con el concepto que designa este anglicismo. Sin embargo, en la actualidad se ha invertido la preferencia en el Diccionario de la lengua española y hoy se prefiere «influyente».

Debido al uso general de ambas voces, la semejanza gráfica de «influente» con el anglicismo «influencer» favorece la equivalencia entre estos términos. Como sucede con muchos otros adjetivos, su uso como sustantivo es habitual y válido, mientras que resulta preferible reservar «influyente» para el uso adjetivo: «persona influyente».

A pesar de todo, si se opta por usar el término inglés, lo adecuado es, según la Fundéu BBVA, destacarlo en cursiva o entre comillas.

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