LGTBI se encuentra en manos de lobbies que después es aprovechado por los partidos de la izquierda

Vox ha aterrizado en el Ayuntamiento de la Madrid con la bandera arcoíris colgando del Palacio de Cibeles y los madrileños preparados para celebrar el Orgullo, la fiesta que ha encontrado en la capital su templo, ha  llegado el momento de preguntarse ¿cuál es el impacto del populismo en los derechos del colectivo LGTBI?

Santiago Abascal ha transmitido su postura oficial ante esta celebración: «Nosotros respetamos total y absolutamente la libertad sexual de todas las personas, nuestra crítica es hacia la organización del Orgullo Gay, que se encuentra en manos de lobbies de interés social, que buscan generar una corriente de pensamiento que después es aprovechada por los partidos de la izquierda». En esta línea, han recordado que en las filas de Vox hay representantes que pertenecen al colectivo LGTBI y sufren una estigmatización porque «si eres homosexual no puedes ser de Vox», algo que desde la formación han atribuido a un «reparto de carnets» por parte de los «lobbies LGTBI» que quieren decidir «quién puede ser homosexual y quién no».

Desde el partido de Abascal han denunciado la instrumentalización de esta festividad, aunque han dudado de si intervendrían en los festejos incluso si el Orgullo no estuviera «politizado» -«a lo mejor tampoco participaríamos, respetamos la libertad personal para que cada uno haga lo que considere»-. Ante la cuestión de por qué el veto a Vox desde el movimiento LGTBI es más firme que contra otros grupos políticos, la formación lo ha atribuido a su acción por la «ruptura del consenso socialdemócrata al sacar al debate político cuestiones como la caza, la familia o el papel de los lobbies LGTBI».

Este año, las voces del colectivo han sonado con fuerza y el informe anual de ILGA Europa ha demostrado que sus gritos siguen siendo necesarios. El informe de 2018 ha alertado a la asociación porque, por primera vez desde 2008, el colectivo LGTBI ha perdido derechos en algunos países europeos. Contra esta reversión destaca Malta, que se ha vuelto a posicionar como país propulsor del reconocimiento y la protección legal de las libertades LGTBI, gracias a la aprobación de diversas disposiciones de rango constitucional. En ellas se incluye el veto a las ‘terapias reparadoras’ de la homosexualidad, una cuestión que en España se sigue dejando en manos de las comunidades y para la que asociaciones como la ‘Plataforma para las Libertades’, en la que se integra la presidenta de la formación de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, siguen exigiendo libertad de decisión para los padres.

España ocupa el undécimo puesto en este informe, un año más su puntuación se ha visto perjudicada por la inacción constitucional que implica la ausencia de leyes de ámbito estatal. Durante años, los colectivos LGTBI han exigido la cooperación política con el objetivo de alcanzar un Pacto de Estado que garantice la igualdad de derechos en todo el territorio nacional. Con ello, según apuntó este martes Uge Sangil, presidenta de FELGTB, en una entrevista en ‘TeleMadrid’, se lograría prevenir la existencia de «ciudadanos de primera o de segunda en función de su distrito de residencia».

Agitación en las instituciones madrileñas

Cuando Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, anunció que colgaría la bandera del Orgullo de la fachada del Ayuntamiento, Vox mostró su oposición y calificó al colectivo LGTBI como «un lobby que odia a todo el que no piensa como ellos». Esta fue la primera de una serie de divergencias que han saturado de polémica los preparativos del Orgullo y que ha tenido su último detonante en la decisión del Ayuntamiento de omitir ciertos mensajes que la corporación de Manuela Carmena había cerrado, como ‘Quienes guardan recuerdo de la represión’, de las 590 banderolas que ya adornan las calles de la capital.

Sangil ha calificado esta última determinación como un «acto de censura» y ha tachado, tanto al Partido Popular como a Ciudadanos, de  «cómplices de la no libertad». El PP ha emitido un comunicado en el que ha asegurado que la omisión de algunos eslóganes no supone una «modificación sustancial, sino una unificación del mensaje». Fuentes de la formación han asegurado a este medio que los de Casado no alimentarán la polémica ya que «no nos vamos a salir del comunicado oficial». Desde el Partido Popular han aclarado que «si se hubiera querido censurar la campaña de esta fiesta se habrían retirado completamente los mensajes», y han señalado que los eslóganes en cuestión seguirán presentes en el resto del mobiliario urbano, formado por 467 mupins y 220 marquesinas. El partido ha incidido en que esta disposición responde «únicamente a la intención de unificar el contenido de las banderolas» bajo el lema de esta edición ‘Nuestro mayor orgullo’.

La controversia que se ha generado este año entre las asociaciones LGTBI y ciertos sectores del Ayuntamiento de Madrid, podrían convertirse en la antesala de la vuelta al paisaje que dibujó la Administración de Alberto Ruíz Gallardón, exalcalde de la Madrid (2003 a 2011), y Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad (2003 y 2012). Durante su estancia al frente del Ayuntamiento, Gallardón llegó a sufrir una ‘cacerolada’ por su decisión de prohibir los conciertos del Orgullo en la plaza de Chueca. También Aguirre manifestó su «disgusto» en 2016, cuando era portavoz del Partido Popular en la Asamblea, debido a la resolución de la organización de vetar al PP de la pancarta de la manifestación estatal.

La contradicción de Ciudadanos

A pesar de que el movimiento LGTBI aún no ha adoptado una posición firme sobre la formación de Albert Rivera, esta también ha sufrido el rechazo de algunas organizaciones del colectivo, al igual que los grupos de Casado y Abascal. La ‘formación naranja’ ha asegurado en un comunicado oficial que su grupo «ha participado, participa y participará siempre en el Orgullo», y ha aseverado que «no va a permitir que se utilice a las personas LGTBI y sus derechos como un arma arrojadiza«.

La misma semana que el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado, ha sido galardonado con el Premio Transexualia 2019, por su apoyo y defensa de los derechos de este colectivo, los organizadores de la manifestación del próximo sábado en Barcelona, el espacio LGTBI, Pride! BCN, vetaron la participación de Cs en el acto. El grupo de Rivera ha atribuido este rechazo a la cesión de esta organización a las «presiones políticas», pero también han comunicado a La Información el asombro ante esta «contradicción».

(Fuente: La información)

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