El Vaticano pide a China que cese las «presiones intimidatorias»


En vista de que las autoridades chinas de algunas provincias siguen acosando a los obispos, sacerdotes y comunidades católicas que se niegan a registrarse, el Vaticano ha pedido el viernes «que no se ejerzan presiones intimidatorias sobre las comunidades católicas ‘no oficiales’ como, por desgracia, ha sucedido».

Las «Orientaciones pastorales sobre el registro civil del clero en China» denuncian que los tramites para poder celebrar actividades religiosas con libertad «incluyen casi siempre la firma de un documento en que se declara aceptar, entre otras cosas, el principio de independencia, autonomía y auto-administración de la Iglesia en China».

Como la situación es no solo compleja sino diferente según los lugares, «la Santa Sede, por una parte, no quiere forzar la conciencia de nadie, pero por otra considera que la clandestinidad no forma parte de la normalidad en la vida de la Iglesia», tal como indicó Benedicto XVI en su carta del 27 de mayo de 2007 a los católicos en China, en que invitaba a los sacerdotes y obispos a registrarse ante las autoridades.

En vista de que, a pesar de los avances conseguidos con el acuerdo bilateral de septiembre de 2018 para el nombramiento de obispos, las autoridades comunistas siguen exigiendo esas declaraciones de independencia de la Iglesia china, el Vaticano propone a obispos y sacerdotes que firmen el documento añadiendo por escrito o, al menos verbalmente, su reserva.

Al mismo tiempo, el Vaticano respeta la decisión de quienes, en conciencia, piensen que no deben firmar esas declaraciones y prefieran continuar en la clandestinidad más o menos tolerada según los lugares. Y pide a los fieles laicos que «no solo comprendan la complejidad de la situación sino que, además, acojan con corazón magnánimo la dolorosa decisión de sus Pastores, cualquiera que sea».

En definitiva, urge a mantener la unidad espiritual y la fraternidad, con independencia de que se considere mejor registrarse bajo condiciones abusivas, o continuar de modo «clandestino» con las dificultades y represalias que eso conlleva.

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